El Poema del Rey
Posted by poetasangriento on 28 May 2007 at 03:45 pm | Tagged as: Cuento
Los negros pensamientos se refugiaban en las botas negras del poeta que yacía sobre la pequeña silla que estaba delante la mesa redonda. Era un día de esos en los que nada puede salir mal, claro que eso sólo para la gente ordinaria, pues con sus túnicas verdes, pequeñas y roídas vagan sin rumbo por los extensos terrenos del reino en el que viven. El poeta antes mencionado vestía tan sólo un pijama blanco, con un pequeño gorro que con esfuerzos cubría la mitad de la cabeza del pobre hombre. El sujeto estaba desesperado, ya se había levantado y sentado tantas veces que incluso me resultan innumerables, pero supongo que es parte de quedar mareado ante tanta desesperación. El pobre poeta buscaba tan sólo una delicada palabra para concluir el verso del poema que había creado para su humilde rey que amenazaba con degollarlo si ese poema resultaba ser un fiasco. Así siguió el pobre poeta, dando vueltas, demostrando con su esbelto cuerpo los días enteros que llevaba sin comer debido a su intensa labor de crear el poema perfecto.
Las ideas se le escapaban, las perseguía por el extenso corredor que llevaba a una amplia sala llena de estatuas grises de los ancestros del rey o figuras enormes recaudadas a lo largo y ancho del planeta tan solo para estar ahí paradas creando sombras negras que ocultaban las marcas de las matanzas que fueron necesarias para obtenerlas. Mientras este pobre residuo de poeta intentaba alcanzar las ideas ligeras que fluían a través del viento frío por los oscuros rincones del castillo el tiempo avanzaba velozmente, no había vuelta atrás, era hora de comenzar a pensar, encerrado en su habitación. Así volvemos a aquel cuarto donde este pequeño relato dio inicio, volvemos al lugar donde el intento de ser humano, al que llamamos poeta, viste su pijama blanco y cavila sentado en su silla y que posee unas botas duras y apretadas de color negro que sirven para no dejar escapar las ideas que yacen por los suelos.
Quedaba poco tiempo para que el generoso rey solicitara su poema, el poeta estaba buscando por los rincones de su habitación, incluso fue removiéndose las ideas de la cabeza con las yemas de sus dedos sin lograr avance alguno. Fue cuando el amorfo cerebro del poeta empezó a dejar de funcionar que su corazón tomó cartas en el asunto, ese corazón tan rojo, rodeado de tanta oscuridad (para los que no saben mucho de anatomía, está dentro de nuestro cuerpo a la altura del pecho) había decidido darle una pista a lo que quedaba del poeta, - serénate un momento, piénsalo bien, la palabra que buscas es la palabra que el rey nunca ha sentido, no me refiero a la piedad o a la compasión, me refiero a ese sentimiento que sólo surge en aquellos que ven en los demás o en la naturaleza la verdadera belleza-, sorprendido por lo que dijo su corazón, pequeño y rojo, se puso a pensar y descubrió, después de un tiempo, que la palabra no era nada complicada, pero a la vez era muy profunda, la palabra que buscaba, era amor.
El poeta entregó su poema al rey justo a tiempo, el rey se sintió alegre por la noticia y lo leyó en voz alta, admirando el trabajando tan espléndido que fue realizado, el poeta fue venerado como el mejor poeta de la historia, aunque su historia sólo la cuento yo, que soy su asesor personal.
Nadie nunca supo el contenido del poema pues el rey lo enterró junto a su esposa, quien murió dos semanas después por una riña con el rey.
Pero, ¿cómo se yo tanto de este débil poeta que se encontró bajo las garras de este rey?, sencillo, aquel poeta soy yo.
Popularity: 28% [?]