Llamada

La lluvia azotaba ferozmente aquel día en que todo comenzó. Sofía, una hermosa estudiante de dieciocho años de edad, se encontraba esperando la llegada de su novio en el momento en que recibió una llamada telefónica; a pesar de que se trataba de un número desconocido que encubría a una voz conocida, ella temía de aquello que esa voz le decía, “Espero que seas lo suficientemente paciente como para esperarlo por toda la eternidad, cariño, ya que él está un poquito ocupado en este momento, ya que se encuentra con su verdadera novia, así que espero que no te importe que llegue un tanto tarde…”. Una estridente risa escapó de su teléfono a la vez que ella comenzaba a llorar. “Venga, no seas tímida- dijo la voz- no es tan malo… sabes, podría ir a recogerte en su lugar, ¿qué me dices?” Sintió como si una serie de balas atravesaran su pecho en el instante mismo que la voz pronunció aquellas palabras; también fue en ese momento que se percató de quién era el dueño de aquella voz, su nombre era Shady. Él era uno de sus mejores amigos en la escuela a pesar de que procuraba criticar a su novio al cual nombraba el “Night Crawler”, nombre que no hacia referencia a un superhéroe sino al hecho de que se trepaba de la cama de una chica a otra en una misma noche.
Sofía no dudaba de las palabras de Shady ya que encontraban absurdo el mentirse entre ellos, habían sido amigos desde que tenían cuatro años y se conocían bastante bien; a pesar de ello, Sofía encontraba en él una actitud sospechosa, tanto por la manera en que se expresaba como en el hecho de que su teléfono no hubiese registrado su número. Dudó un poco antes de aceptar la propuesta, pero ya que estaba completamente arreglada para una cena elegante decidió que no desperdiciaría las horas enteras que pasó frente al espejo y probador decidió acceder.
Pasados diez minutos tras haber terminado la conversación telefónica llegó Shady a casa de Sofía. Con plena confianza, estacionó su lujoso auto –el cual seguramente costaría tres veces más que el auto del padre de Sofía, el cual trabaja en un banco como gerente- frente a ella, quien titubeó un poco antes de acercarse al vehículo. “¿¡Qué onda?! ¿Te hice esperar demasiado?” preguntó mientras salía del auto con el fin de abrirle la puerta de copiloto y mostrar toda aquella caballerosidad que no había demostrado en la conversación telefónica. Una vez que emprendieron camino, Sofía no pudo evitar fijarse en la elegante vestimenta que Shady portaba, incluso parecía que el sabía de antemano los eventos que se iban presentando aquella noche, puesto que solo eso explicaría el porque su vestimenta empataba con aquel vestido rojo que ella traía puesto. Las lágrimas ya no se expandían por el rostro de Sofía, pero eso no significaba que fuese a sonreír ante las constantes bromas que su acompañante realizaba. Después de unos cuántos minutos se estacionaron en el estacionamiento del lujoso hotel en el que cenarían aquella noche. En dicho lugar sólo aquellos con reservaciones de más de una semana tenían permitido entrar para degustar la exquisita comida que ahí servían. “Me pregunto… ¿será que sabes algo que yo debería?, “¿A qué te refieres?”, “Pues, pareciera que tenías todo planeado… “, “pues, a decir verdad, así es…”.
-¿Cómo es que sabías lo que iba a pasar esta noche?-.
-Pues, verás, ha decir verdad no estaba tan seguro, pero antes de continuar me gustaría que supieras que no tengo malas intenciones, así que no hay por qué sospechar o tener miedo… ¿vale?-.
-…vale, pero de igual manera dime ¿qué está pasando?-
- Bien, bien, te digo…verás, Mariana, la chica con la que se suponía que iba a verme esta noche me habló hace un par de horas para cancelar y, poco antes de que me colgara, escuché la voz de Tomás en el fondo diciéndole, sin pena o pudor alguno, expreciones con tintes eróticos con el fin de que terminara la conversación cuánto antes para que pudieran seguir…-. Shady sabía que era inútil dejar escapar lágrimas, por lo que, decidido, continuó -… así que, pues, pensé que tú estarías sola esta noche y que posiblemente un poco de compañía no te haría nada mal…”.
Sofía quedó atónita tras escuchar aquello, por lo que no encontró razón alguna para mostrarse deprimida por lo de Tomás, puesto que Shady comprendía aquello por lo que estaba pasando.
El resto de la noche siguió su curso sin más altercados, una cena deliciosa aderezada con una serie de risas hiceiron de aquella cita inesperada una velada perfecta, limpia de los odios que sus respectivas parejas habían generado en ellos horas antes; nada en el mundo parecía importar. Una hora y media después de haber llegado al hotel ambos comenzaban a mostrar señales de que el vino había surtido su efecto por lo que optaron por pagar la cuenta y abandonar el restaurante. Cuando llegaron a la puerta del acensor Shady consiguió besar a Sofía sin que ella pusiera resistencia alguna y continuaron besándose cuando entraron en él. Cuando el elevador se detuvo Sofía escapó velozmente de él, sin embarfo las puertas no se abrieron en el lobby.
A pesar de la hora, Sofía mostraba pocos signos de somnolencia mientras se colocaba una a una sus prendas alistándose para abandonar aquella habitación, acción que conseguiría llevar a cabo sin siquiera ser notada. En el lobby del hotel se hizo de un taxi que la llevó a casa, había sdo una larga noche y estaba decidida a descansar un poco cuando optó por revisar su celular, el cual había dejado en la mesa de noche. Cuando revisó su celular descubrió, con cierta sorpresa, que había una gran cantidad de llamadas perdidas y mensajes nuevos. Decidió revisarlos rápidamente bajo la premisa de ignorar todo aquel que perteneciera a Tomás y al comenzar a leer los mensajes descubrió que los primeros cinco eran de la angustiada hermana menor de Tomás preguntando por el paradero del joven; los siguientes tres eran de la madre de Tomás, la cual desconocía completamente el paradero de su hijo; por último estabn los mensajes de Mariana, la novia de Shady, preguntando por él, ya que se suponía que oba a pasar por ella y jamás había llegado.
La lluvia azotaba ferozmente aquel día en que todo terminó. Fue muy doloroso para Sofía ver el cuerpo de Tomás descansando en aquel ataúd. Nadie volvió a saber de Shady.

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